17 presos del CIE de Valencia se dan a la fuga

Un total de 17 personas del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Zapadores (Valencia) aprovecharon el turno de limpieza y visitas para escaparse, tal y como han confirmado tanto desde la Policía Nacional como desde colectivos que trabajan por el cierre de estos centros.

La Policía logró detener en las inmediaciones a nueve personas y otras ocho lograron escapar. Además, fuentes policiales han asegurado que en su fuga un agente y a una operadora de la limpieza sufrieron heridas leves. Esta misma mañana se han detenido a otros dos que habían logrado salir de las instalaciones policiales.

Los fugados eran en su gran mayoría argelinos, muchos de ellos llegados en pateras a costas españolas en las últimas semanas y trasladados al CIE de Valencia para permanecer allí encerrados mientras esperan su repatriación.

Según explican desde la Campaña Cies No, “se trata de una estrategia de resistencia de los internos”. En este sentido, la portavoz de este colectivo, Ana Fornés, recordó que “este verano ha habido hasta tres denuncias por malos tratos dentro del centro” y que “el encierro es una medida desproporcionada”. “No les dejan tener sus pertenencias, los encierran sin haber cometido ningún delito, algunos son menores, otros no conocen el idioma… así es normal que utilicen cualquier estrategia de resistencia, y esta fuga es una más, como una huelga de hambre o cualquier otra”, sentencia Fornés.

Para Ana Fornés, de la plataforma CIES-NO, es bastante lógico que hagan piña e intenten fugarse. De hecho, ella lo califica como “una acción más de resistencia”, como lo fue la huelga de hambre masiva del pasado mes de abril. Resistencia contra unas condiciones de internamiento que distintos estamentos sociales tienen problemas para documentar —afecta hasta a jueces y fiscales; los periodistas apenas han entrado a informar—, y que CIES-NO, que consigue acceder gracias a una sentencia judicial, califica de “infrahumanas”.
No pueden tener pertenencias, se les encierra de manera manual en las celdas, no se respeta su derecho a un proceso judicial justo

“Se da la paradoja de que, sin que muchos de ellos hayan cometido ningún tipo de delito, están encerrados en condiciones que no se ven ni en la cárcel”, denuncia Fornés. Detalla cómo no pueden tener pertenencias (“no les dejan tener ni un boli y un papel”), cómo se les encierra de manera manual en las celdas (“no pueden ir al baño de noche, y si hay un incendio, a ver cómo salen”), o cómo es vulnerado su derecho a un proceso judicial justo (“en muchísimos casos no hay traductor oficial para ellos, así que ni se enteran de por qué están encerrados”).

Están encerrados porque un juez ha dictado una orden de expulsión contra ellos. La medida de encerrarles en un CIE hasta su repatriación es, supuestamente, excepcional. Casos de personas llegadas en patera, o que están en la calle mendigando. Sin embargo, desde CIES-NO denuncian cómo algunos tienen una vida, con familia e hijos, un trabajo y una casa, pero son cazados en una redada “por ser negros, y los meten ahí dentro”.

Para Fornés, la incomunicación a que están sometidos estos lugares favorece una situación de impunidad. Solamente este verano, han presentado una decena de casos de agresiones. “Y hemos conseguido que un caso de 2012, que el Tribunal Superior de Justicia había archivado, vuelva a ser abierto por la Audiencia Provincial. El próximo 3 de noviembre declarará el policía, imputado por un delito de torturas”.

Fuente: Tokata