Baldo es víctima del Sistema Penitenciario del Estado español desde hace nueve años. A lo largo de estos, su actitud combativa, rebelde y solidaria, ha sido respondida con la crueldad que la cárcel reserva a quienes ni siquiera la fuerza bruta puede domesticar. Baldo ha sufrido aislamiento, innumerables traslados, torturas, FIES y, en definitiva, todo tipo de malos tratos. No obstante, aún no han podido con él y, a...