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Condenado a más de 25 años de talego un carcelero por abusos sexuales a presas de Soto del Real.

Condenado a más de 25 años de talego un carcelero por abusos sexuales a presas de Soto del Real.

La pregunta que viene a la cabeza siempre que se da uno de estos casos es ¿quién nos defiende de lxs que presuntamente están ahí para defendernos?, ¿y de qué nos defienden esxs que se supone que nos defienden?

Cárceles, brigadas policiales, cámaras, control tecnológico y espionaje en Internet… todo ello forma parte de un entramado de “seguridad” que se sostiene en la paranoya colectiva. Realmente, todxs esxs representantes de la ley, el orden y la “justicia” de la democracia no están exentos ni exentas de pecado, por mucho que el ciudadano medio, bien-pensante y “normal”, crea que por tener toga, placa o uniforme de funcionarix de prisiones esa persona es una santa y garante de la legalidad y bondad más absolutos.

En esta ocasión la noticia (sacada del blog anarquista galego Abordaxe, aquí) nos habla de la condena de más de 25 años de prisión impuesta recientemente a un carcelero del centro penitenciario de Soto del Real, en Madrid, por haber cometido varios abusos sexuales de diferente índole con las internas.

En concreto se trataría de un delito de violación, dos delitos de agresión sexual, un delito de abuso sexual y por último un delito continuado de abuso en el ejercicio de sus funciones. Las penas impuestas por cada cosa son:

Por el delito continuado de abuso en el ejercicio de sus funciones se le impone una pena de 4 años de prisión y además la inhabilitación absoluta en un periodo de 10 años; Por el delito de violación se le condena a 12 años de prisión y además a la inhabilitación especial para el ejercicio de cualquier cargo o empleo público relacionado con la custodia o guardia de personas, incluso si se tratase de aquellos con naturaleza electiva; Por cada uno de los dos delitos de abuso sexual que habría cometido se le imponen sendas penas de cuatro años; Para terminar, por el delito de abuso sexual se le impone una pena de un año, seis meses y un día.

Si sumamos, quedaría en 25 años, seis meses y un día. Sin embargo, la audiencia provincial de Madrid, en su línea de conceder privilegios cuando se trata de encerrar a sus coleguitas torturadores, fijó el máximo de pena a cumplir en 20 años, olvidándose de su amada Doctrina Parot que tan a la ligera aplican cuando lxs que se sientan en el banquillo de lxs acusadxs son disidentes políticxs. Esto sin contar que en las prisiones españolas existe un módulo F.I.E.S. especial para presxs que anteriormente ejercieron como policías, carcelerxs etcétera, con el objetivo de mantenerles protegidxs de todxs aquellxs que sufrieron diariamente sus abusos. Por supuesto, en esos rincones nunca se oye hablar de torturas ni malos tratos, ni tampoco de carencias de las necesidades más primarias como higiene, abrigo o alimentación adecuada, algo que sí es el pan de cada día de muchas personas presas.

Igualmente, y aunque no es mi intención ratificar el sistema carcelario ni la hipócrita y absurda sociedad que lo sustenta y que, a su vez, se sustenta en él, dentro de una sinergia destructiva y sádica, debo reconocer que me alegra saber que al menos por ahora este bastardo probará sólo un poco de su propia medicina. Ahora, como ya dijeron por ahí, veremos cuánto tarda en llegar el indulto (no pensaréis que el Estado dejará a uno de sus perros encerrado, ¿no?…).

A todos los “valientes” que tras los muros se embuten en su uniforme para imponer a ostias su autoridad. Salid a la calle, que es donde no sois nadie, y mirad a la cara a las familias, amigxs y compañerxs de todas las personas a las que maltratáis, a aquellxs que conocemos a los rostros y nombres cuyos derechos humanos violáis diariamente con total impunidad. No sois más que basura cobarde amparada en las elegantes mentiras de los medios de comunicación y en la opacidad de un sistema terrorista, cruel, injusto, competitivo y asesino que habla de legalidad y justicia mientras se pasa por el forro sus propias leyes con tal de garantizar la seguridad de sus privilegios.

Pero torres más altas han caído y ¿quién le iba a decir a aquellxs que se sentaban en lo alto del Coliseo que el imperio romano no sería eterno?

Os estamos perdiendo el miedo…

 

Fuente: LA REBELIÓN DE LAS PALABRAS