Denuncia la situación de la macrocárcel de Zaballa

Hacinamiento en Zaballa El colectivo de apoyo a los presos se refirió también a la situación en la que se encuentra la macrocárcel de Zaballa tan sólo tres meses después de haber sido inaugurada. A juicio de Salhaketa los recortes le están afectando directamente ya que el penal se encuentra “a medio gas”. Según explicó Manzanos, el Gobierno central ha reducido la dotación destinada al mantenimiento de las infraestructuras penitenciarias, lo que ha provocado que no haya funcionarios suficientes para atender las instalaciones. “Hay dos presos en cada celda hacinadas porque no hay personal, cuando hay celdas que están vacías”, señaló.

El centro penitenciario Araba, más conocido como Zaballa, abrió sus puertas el 21 de septiembre de 2011, aunque no fue hasta tres meses después cuando se dotó de actividad con el traslado de los 550 presos de Nanclares de la Oca. Sin embargo, su capacidad es de 1.500 personas. Así, las condiciones actuales han obligado al reagrupamiento de internos, lo que, lejos de mejorar sus condiciones de vida como afirmaban algunas voces, han empeorado. Además, las tan comentadas zonas lúdicas, como la piscina, el aula de música o las zonas verdes, no se utilizan.

Salhaketa ha criticado con dureza al alcalde de Iruña de Oca, el socialista Javier Martínez, por el hecho de que el viejo penal del municipio alavés vaya a continuar abierto para acoger usos penitenciarios. El colectivo de apoyo a los presos insiste en que el primer edil ha incumplido su palabra cuando prometió, amenazando incluso con dimitir si no era así, que el edificio estaría al servicio de los vecinos de esta localidad. Finalmente, la cárcel acogerá a los presos de tercer grado.

La asociación se refirió así al aparente cambio de rumbo que se ha dado en la política penitenciaria. Aparente porque al margen del discurso oficial mantenido por el PSOE desde incluso antes de que se inaugurara Zaballa, las decisiones adoptadas por parte de la Administración central ya apuntaban a que Nanclares iba a continuar bajo la tutela de Instituciones Penitenciarias. Así lo recogía este periódico tras hacerse eco de una orden publicada el pasado 23 de septiembre en el Boletín Oficial del Estado (BOE) que decía así: “Se cierra el centro penitenciario de Nanclares de la Oca, autorizándose la utilización por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias de los pabellones de funcionarios y de las dependencias del centro que se estimen necesarias a los fines penitenciarios”.

Ahora, la nueva Subdelegación del Gobierno central en Álava, en manos del PP, ha confirmado que el municipio alavés de Iruña de Oca seguirá teniendo dos centros penitenciarios: Zaballa y la antigua cárcel. El Gabinete de Rajoy justifica esta decisión en la crisis económica, que le ha llevado a paralizar todas las infraestructuras que quedaban pendientes, incluido el centro de inserción social (CIS) proyectado en el barrio gasteiztarra de Lakua.

La capital alavesa, por lo tanto, no acogerá el centro para presos de tercer grado tras una larga polémica vecinal, pero sí lo hará Nanclares de la Oca en contra de lo que prometió su alcalde. A juicio de Salhaketa, el primer edil socialista dio su palabra aún sabiendo que no podría cumplirla. “Dijo que dimitiría si no era así, lo que ocurre es que tiene las espaldas cubiertas, ahora es parlamentario”, explicó César Manzanos, en referencia al cargo que ocupa desde enero Javier Martínez en la Cámara vasca. “Hay gente a la que le hacen dimitir hacia arriba”, añadió el portavoz de Salhaketa.

Salhaketa critica que la cárcel de Nanclares acoja el CIS