Etxerat ha hecho el balance de la política penitenciaria del 2012

En este recien estrenado 2013, desde la asociación Etxerat vemos imprescindible hacer un balance del año 2012, como lo hacemos todos los años. Empezamos el pasado año exigiendo el cambio de la política penitenciaria, pero, al mismo tiempo veíamos llenos de esperanza las nuevas posibilidades de un nuevo tiempo político. Creíamos que nos encontrábamos ante un escenario de resolución que garantizaba el respeto de todos los derechos de todas las personas. El año 2012 acaba de terminar, pero no se ha dado ningún paso para superar la política penitenciaria de excepción; es más, como ya adelantamos en el balance de 6 meses, podemos afirmar que ha empeorado. Tenemos varios datos para llegar a esta conclusión.

Nuestros familiares presas y presos políticos vascos siguen lejos de sus casas. 606 presas y presos vascos están dispersados en 84 prisiones. Solo 7 de ellos se encuentran en 3 cárceles de Euskal Herria. Aunque la mayoría de presas y presos se encuentran en las prisiones de España y Francia, 7 presos se encuentran en prisiones de Inglaterra, Norte de Irlanda, Eskocia y Portugal. 12 presas y presos se encuentran en sus domicilios; 11 en libertad condicional y uno en arresto domiciliario, en Roma. Además, otro preso está confinado en Autun (Francia).

La mayoría de los presos se encuentran a 800-900 kilómetros de sus casas; por consecuencia los familiares y amigos viajamos una media de 1300 km, para poder ver a nuestros allegados. Esto tiene consecuencias físicas, psicológicas y económicas muy graves para todas y todos. Y conlleva poner nuestras vidas en riesgo todos los fines de semana. Durante el año pasado, 40 familiares sufrieron 13 accidentes a causa de la dispersión. El más grave el que sufrieron la mujer y los hijos de Mikel Egibar. Por consecuencia, tuvieron que permanecer en el hospital durante varias semanas, en estado muy grave.

La dispersión también nos enfrenta a otros peligros: intentos de asesinatos o agresiones sexuales como las que sufrión Enara Rodriguez, cuando volvía de una visita. Su condición de familiar le hizo objeto de una grave agresión, que inexplicablemente no ha encontrado eco ni repercusión en los medios de comunicación. Pocas semanas después, Izaro Arruarte también familiar, quien es objeto de acoso, amenazas y chantaje. Los familiares hemos sufrido todo tipo de agresiones durante muchos años, apedreamientos, seguimientos, agresiones además de las duras condiciones para poder ver a nuestros allegados, etc. Pero, ha sido precisamente durante este año cuando la presión se ha extremado hasta poner en peligro la vida.

Un año también de importantes decisiones en cuanto a la doctrina 197/2006, avalada, por una parte, por el Tribunal Constitucional y declarada vulneradora de derechos por el Tribunal de DDHH de Estrasburgo, mientras el gobierno de España mantiene su actitud de desobediencia al dictado de Estrasburgo, no pone en libertad a Ines del Río y continúa aplicando la cadena perpetua a nuestros familiares y amigos encarcelados. Así 68 presos y presas continuan en prisión, a pesar de tener su condena cumplida. La crueldad de esta medida viene dada no solamente por la aplicación de la doctrina, sino por el modo y tiempo de comunicarla. Generalmente, a escasos días o incluso el mismo día de su puesta en libertad para hacerlo. Las consecuencias, para el preso o la presa tanto como para nosotros, sus familiares, son fáciles de imaginar.

Asimismo, se deniega sistemáticamente la libertad condicional a los presos y presas vascos. Son con 143 los y las que teniendo cumplidas los 2/3 o 3/4 partes de la condena continúan en prisión.

Tampoco nos podemos olvidar que muchos de nuestros familiares viven sujetos a las condiciones del exilio y la deportación. En el año 2012 han sido cuatro los que han muerto lejos de su tierra: Jose Mari Aldasoro, Luxiano Eizagirre, Celestino Galan y Fernando Javier Blanco.

La situación que viven las y los presos gravemente enfermos y todo lo que sucedión entorno a la libertad de Iosu Uribetxebarria demostró que la actitud del pasa por infligir un mayor sufrimiento a los presos enfermos haciendo valer frente a la legalidad, sus intereses políticos. Y es el claro ejemplo de la política de excepción que se les aplica a nuestros familiares, porque a pesar de estar cumpliendo su condena, se vulneran sus derechos. Como ya lo hicieron en el caso de Iosu Uribetxebarria, quieren llevar la situación de las y los otros trece presos gravemente enfermos hasta el límite. Entre ellos se encuentran los casos extremadamente crueles y a la vez significativos de Txus Martin y Aitzol Gogorza: sufren enfermedades muy graves, su estado de salud empeora aún más cada día que pasan en prisión, y aunque los han trasladado a Euskal Herria, deberían estar en la calle hace tiempo.

En otros casos, un problema de salud que a priori no era demasiado grave, se ha convertido en una situación de vida o muerte, por la falta de asistencia de la prisión. Y eso es lo que le sucedió a Jon Bienzobas en la prisión de Saint Maur, en noviembre. Jon Bienzobas estuvo a punto de morir, a causa de una hemorragia que no hubiera sido grave si se hubiera atendido en el momento de producirse, pero que tardó 11 horas en encontrar esta atención porque esa fue la voluntad de un funcionario con capacidad de paralizar incluso lo que otros funcionarios estaban exigiendo.

Los datos que hemos citado aquí son claros ejemplos de una política penitenciaria de excepción. Pero hay más datos: 11 presas y presos están solos o bien en aislamiento en diferentes cárceles, 12 presas y presos han sufrido agresiones y han sido tratados violentamente, a 5 parejas se les ha denegado el derecho a estar encarcelados en la misma prisión, entre ellos Lierni Armendariz y Oroitz Salegi con un hijo de 5 meses en común y a quién prohiben conocer a su padre; en las prisiones de Algeciras y Brieva la prohibición de escribir postales en euskara, recortes y disminución de posiblidades de cursar estudios…. El conjunto de lo acaecido en las prisiones a lo largo del año, desde las incidencias más graves a las no tanto, solo se puede entender en una lógica cruel de tensionamiento.

¿Pero, por qué está pasando todo esto ahora? ¿A quién se le puede responsabilizar?

La sociedad vive un nuevo tiempo político, lleno de esperanza, pero la realidad que vivimos nosotros y nuestros allegados no ha cambiado, de hecho, ha empeorado. Nosotros siempre hemos exigido que se respeten los derechos de nuestros familiares encarcelados, pero de ninguna manera podemos entender que en este momento se recrudezca la vulneración de derechos, y se tensione tanto la situación de los presos y presas vascos. Es hora de caminar hacia una resolución, su situación de tiene que cambiar y para ello, creemos que es necesario que la sociedad conozca la realidad en la que vivimos, y que la reconozca. Así será posible que entre todos y todas construir, estabilizar y consolidar un escenario de resolución que garantice el respeto de todos los derechos de todas las personas.

Los familiares y amigos que formamos la asociación seguiremos trabajando para ello durante este año que acaba de comenzar: denunciando la vulneración de derechos, dando testimonio y abriendo vías de comunicación con diferentes responsables políticos que puedan cambiar esta situación y exigiendoles compromisos.

Para todo ello, es necesario que unamos nuestras fuerzas y hacer oir nuestra voz. Una gran oportunidad para ello la tendremos en la movilización del 12 de enero, de Herrira. Este año también tenemos que conseguir que se colapsen las calles de Bilbo, porque así lograremos que la situación que viven nuestros familiares cambie. Por último, queremos hacer un llamamiento a todos los familiares y allegados a llevar el pañuelo de Etxerat, que es nuestra seña de identidad, a la manifestación, para poder simbolizar a todas las personas que padecemos esta política penitenciaria.

Asier Goieaskoetxea (asociación Etxerat):

http://www.etxerat.info/albisteak.php?id_saila=7&id_edukia=2301&lang=es