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Noticias de Clairvaux: (Gilbert Ghislain)

Noticias de Clairvaux: (Gilbert Ghislain)

Nada nuevo, salvo la necesidad de denunciar. Necesito también comunicar con el exterior por la campaña que, espero, va empezar este mes. Tengo un ordenador y lo aprovecho. Tenía incluso una PlayStation. Han inventado la informática lúdica. Hay juegos súper violentos, de aventuras o de estrategias. Los tíos pasan su tiempo disparando sobre individualidades virtuales y buscando tesoro. Yo juego también, he quemado la play a los 15 días de haberla recibido. Ocupa y es absurdo. No había eso en España. Una vez la jueza de vigilancia ha autorizado una play en el bunker de Picassent. Los kompas ya no salían de la sala de actividad. Me cuentan que al exterior no es muy diferente: para sobrevivir a lo cotidiano cada cual crea su pequeño mundo. En definitivo todo el mundo se busca un refugio para escapar a la realidad.

Cuando llegue a España, hace 20 años, acababa de fugarme de un penal francés. En el espacio de unas horas salte de una realidad a otra y dejaba los kompas en Francia. En España iba a encontrar otros kompas y otras luchas. Los tíos más combativos habían creado la asociación: APRE no era nada politizado, los kompas buscaban a fugarse y de paso luchaban contra la injusticia. La única huida posible era la fuga. Era la esencia de todo lo que configura el encierro. No era conceptualizado pero te obliga a combatir el arbitrario, viniese de donde viniese. Los kompas habían hecho rular un comunicado por las cárceles que explicaba que ningún preso podía convertirse en el juez de otro preso. La violencia era diferente a la de hoy. APRE condenaba los actos de violencia hacia los presos y prevenía la Administración: la violencia que ella misma imponía iba a degenerar. Yo estaba de acuerdo con todo aquello incluso mas allá porque, priorizando, la evasión, por dos veces pedí que no se hiciera un motín, antes de hundirme yo mismo en la violencia carcelaria. Cuando, 16 años después, salí de los QI todos estaban muerto o bastante jodidos. En los patios, otras generaciones habían llegado y todo había cambiado.

El Estado español había vuelto a rehacer sus prisiones. De hecho la creación del FIES no fue tanto la necesidad de hacer frente a las reivindicaciones legítimas de los presos, los motines y las fugas como la necesidad de encerrar los presos más molestos. No podían hacerlos con los presos de APRE en los patios y paradójicamente eran ellos que pedían que de una vez por todo se democratizaran las prisiones. Tuvieron que construir unos bunkers deshumanizantes, verdaderas maquinas para destruir cualquier veleidad de contestación. El mismo año que se creo el FIES, el Estado español invirtió una suma colosal de varios miles de millones de euros para poner en marcha lo que llamo, entonces: “El plan de Amortización y Construcciones de las prisiones”. Estábamos en 1991.Se trataba de hacerlas mas humanas o al menos de hacerlas mas acordes con las concepciones europeas en materia de política carcelaria. Cuando, 16 años después, salí de los QI, todo era bonito pero ya nada era humano. El vacio y la miseria existencial se había instalado en unas prisiones supe modernas.

He llegado a Francia hace unos meses. Tras 20 años de ausencia me encuentro de nuevo en un penal francés y no conozco los mecanismos que han producido un tal cambio. Estaba, completamente aislado y las noticias tardaban años en llegarme. Pero aunque diferentes en sus formas, los cambios fueron tan radicales como en España.

En Francia no se han tomado la molestia de reconstruir sus prisiones para hacerlas mas dignas. Es el penúltimo país europeo en el ámbito de los derechos humanos y en particular de los presos. Y ello incluye países que no son comunitarios como Serbia. El último país es Moldavia y las leyes promulgadas son cada vez más represivas y excluyentes, sin de hecho haber cambiado nada.

Aquí también las nuevas generaciones han llegado y el vacio ha vencido. Los antiguos han salido hace tiempo, tras una vida entera encerrados y en tan mal estado como en el país vecino. La prisión es como una enorme sanguijuela que en vez de alimentarse de sangre se alimenta de todo lo que hace un hombre. Incluso el tiempo se diluí y no soy consciente de sus efectos corrosivos. Aquí el tiempo se destilla a la cuenta gotas. Cada segunda se parece y se eternizan hasta perder su noción. Sin unos parámetros para marcar las etapas de la vida, los días se parecen todos y luego son los meses y los años hasta terminar en décadas. La cárcel es esto también y todos con el paso del tiempo la estamos viviendo cada vez un poco más.