Patricia Heras, se suicida después de 6 meses de prisión

“Hay muchas formas de matar: / clavarte un cuchillo / sacarte el pan /
no curarte de una enfermedad / empujarte al suicidio …”

Patricia Heras había sido condenada por los incidentes de Sant Pere Més Alt donde un miembro de la Guardia Urbana recibió un golpe que le dejó tetrapléjico. La chica defendió siempre su inocencia. Amnistía Internacional denunció el caso y las torturas infringidas a los detenidos .
Patricia Heras, una de las personas condenadas por hechos de Sant Pere de Més Baix donde en 2006 un policía local de Barcelona resultó gravemente herido durante un confuso desalojo de un local, se suicidó anoche en su casa. Heras, que había relatado en su blog una versión de los hechos contraria a la versión aceptada por el tribunal llevaba seis meses en prisión, cuatro de ellos en tercer grado -yendo a la penitenciaría sólo a dormir. Siempre se había declarado inocente.
Los hechos ocurrieron el 4 de febrero de 2006 cuando la Guardia Urbana intentaba acabar con una fiesta en una casa presuntamente okupa (el movimiento okupa desmintió que tuviera relación con ese edificio) en la calle de Sant Pere Més Alt. En los incidentes un miembro de la Guardia Urbana fue agredido con un test que le causó una heridas gravísimas que le han dejado en estado vegetativo. La versión según la cual se le había lanzado una maceta desde un balcón fue explicada por el entonces alcalde Joan Clos. Sin embargo después se cambió la versión y se afirmó que las heridas habían sido causadas por una piedra. Patricia Heras, en cualquier caso, no fue acusada de eso sino del posterior lanzamiento de una valla contra la policía, acusación que ella niega, afirmando que ni siquiera estaba en el lugar de los hechos.
En enero de 2008 Heras fue juzgada en la Audiencia Provincial de Barcelona y condenada, con Alfredo Pestana a tres años de prisión por atentado contra la autoridad. Los condenados recurrieron al Tribunal Supremo español que el 3 de junio de 2009 ratificó la sentencia impuesta por la Audiencia Provincial de Barcelona. Posteriormente pidieron un indulto al consejo de ministros que no les fue concedido. En octubre de 2010 Patricia Heras ingresó en la prisión de Wad Ras de Barcelona y el 18 de diciembre de 2010 pasó a la sección abierta, con la obligación de volver a dormir cada día en la cárcel. El 26 de abril de 2011 se suicidó en su casa.
Por estos hechos hay en prisión tres personas, Juan Pintos, Alex Cisterna y Rodrigo Lanza.
Amnistía Internacional denunció el caso y las torturas que recibieron los tres detenidos principales. Patricia Heras denunció también malos tratos.

Editorial Directa 226
¿Y ahora qué, Jordi Hereu?
Hay noches cortas y madrugadas largas. Y hechos que nos devuelven de golpe a la más cruda realidad exasperante; noticias irreversibles que dejan toda cotidianeidad en tensa suspensión catatónica. Ayer noche esto pasaba, a la medianoche de la redacción, cuando tuvimos que hacer saltar la editorial prevista para denunciar, a regañadientes y desde la cárcel donde nos tienen a todas encerradas, la muerte de Patri Heras, una de las cuatro personas presas, injustamente condenadas, por el caso 4F.
“Hay muchas formas de matar: / clavarte un cuchillo / sacarte el pan / no curarte de una enfermedad / empujarte al suicidio …”. Son palabras de Bertolt Brecht, a propósito del repertorio criminal del que dispone el Estado. Este editorial nace en el umbral de la medianoche: cuando la más cruda realidad paraba todas las máquinas sin tiempo para redactar, entre la rabia y la impotencia, ninguna noticia.
Ayer al atardecer, la joven Patri Heras, una de las cinco condenadas a prisión como consecuencia del montaje policial del 4F, no quería volver a la cárcel. Encarcelada desde hacía seis meses en Wad Ras, en tercer grado desde enero, ayer Patri decidía suicidarse. Que algunos apunten ya una muesca más en la larga lista siniestra de las víctimas anegadas de una obsesiva y enloquecida persecución política. Que en este caso es fundamentó en la pura revancha y en la barra libre represiva. Barra libre criminal que sabemos cuando comenzó pero no cómo acabará. Patri Heras recurrió a todas las instancias judiciales -hasta la petición de indulto recientemente denegada- para revertir una pena de 3 años de prisión por un hematoma en el muslo de un agente de la Guardia Urbana. Todos los estamentos lo rechazaron, a pesar de Patri siempre proclamó su inocencia.
Lo más cínico e hipócrita de los discursos oficiales lamentará hoy otra muerte en el ámbito penitenciario que, pese a lo que no se diga, tiene responsables directos e indirectos. Los impulsores de las Ordenanzas del Civismo, de las reformas del Código Penal o de la política de mano dura atizada por el Ayuntamiento -que era acusación particular- están tras el suicidio de Patri. Suicidio que está muerto. Muerte que es asesinato
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