Un preso cumple 53 días de huelga de hambre contra la cadena perpetua encubierta

«Está muy lúcido y decidido a llegar hasta donde tenga llegar». Conchi Barandina, familiar de José Antúnez Becerra, ha calificado de esta manera el estado en el que se encuentra este preso que cumple hoy 53 días en huelga de hambre en Brians II; ayuno al que hay que sumar cinco días de huelga seca. «Esta vez no lo dejará si situación no se regula», ha añadido Barandina, quien ha explicado que Antúnez ha perdido ya más de 20 kilos de peso y ha considerado que lo que sufre su familiar «no es más que una venganza».

Junto a Barandina han comparecido ante los medios el director del Observatorio Penal y de los Derechos Humanos (OSPDH) de la Universitat de Barcelona, Iñaki Rivera, el portavoz de la Plataforma por la Libertad de José Antúnez Becerra, Gorka Ramos, y la abogada y portavoz de la Coordinadoora per la Prevenció y Denúncia de la Tortura, Lluïsa Domingo.

Rivera ha detallado la situación legal de Antúnez Becerra, que en la actualidad cumple una serie de condenas que suman casi 30 años de cárcel, y que se suman a los casi 40 años que ha pasado en centros penitenciarios a lo largo de su vida. Tiene en la actualidad 58 años. Un caso que no ha dudado en definir de «cadena perpetua encubierta». Rivera ha explicado que aunque Antúnez Becerra sigue esperando la resolución de su solicitud para limitar a 20 años la condena efectiva, «en la actualidad está ya en condiciones de beneficiarse de beneficios penitenciarios».

Sin embargo, ha denunciado que Instituciones Penitenciarias de la Generalitat deniega una tras otra todas las solicitudes. No solo eso, sino que ha denunciado «mala fe» en los informes penitenciarios, en los que se habla de Antúnez Becerra como condenado por homicidio, cuando solo lo fue por tentativa de homicidio.

Con este hecho se ha referido a la condena de 19 años que cumple por participar en el llamado motín de Quatre Camins de 2004, en el que fue el principal acusado de las graves lesiones sufridas por un funcionario de prisiones. Eso pese a que Antúnez Becerra fue, según el testimonio prestado por la inmensa mayoría de compañeros de la cárcel, el responsable de mantener con vida a dicho funcionario durante el motín. Cabe recordar que los malos tratos y torturas posteriores al motín fueron demostradas en un juicio hace dos años, en el que varios funcionarios de prisiones fueron condenados.

Es por ello que familiares y amigos ven en el trato a Antúnez Becerra una «simple y llana venganza» por su participación en el motín y por ser «una persona consciente de su situación y de sus derechos, por ser especialmente reivindicativo», en palabras de Rivera, que ha recordado la larga trayectoria de lucha de Antúnez Becerra, que ya en su día participó en la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL).

En una conversación telefónica difundida recientemente, Antúnez Becerra asegura que sigue encarcelado «porque unos políticos y unos jueces quisieron dar un escarmiento y me usaron a mi como base». Califica su internamiento en Brians II de «sufrimiento insportable» y explica que tomó la decisión de la huelga de hambre «para que me dejen morir dignamente». «Que sepáis que si yo muero o enfermo, eso para mí será una victoria», concluye Antúnez Becerra en la conversación telefónica que se puede escuchar íntegra en el siguiente vídeo:

 

Fuente: naiz