UNA MUERTE MÁS EN LA PRISIÓN DE ZABALLA BAJO CUSTODIA INSTITUCIONAL.
15. abril 2026 salhaketa_arabaEl pasado viernes 10 de abril, de nuevo, se ha producido un caso de muerte en la prisión de Zaballa. Se trata de un joven que se encontraba cumpliendo condena, la cual finalizaba la próxima semana. ¿Qué debe ocurrir para que hechos de esta índole se produzcan en personas jóvenes? ¿Qué carencias de responsabilidades sociales e institucionales se han concatenado para poderse producir estos resultados, como es la muerte en absoluta soledad?
Salhaketa y Katearen Loturak alertamos de una situación grave y estructural en el sistema penitenciario: personas con patología dual —problemas de salud mental combinados con adicciones— están ingresando en prisión ante la falta de recursos asistenciales adecuados fuera del ámbito penitenciario. Recientemente se han producido hechos de especial gravedad en centros penitenciarios de Euskadi: el fallecimiento de 3 personas internas (2 jóvenes en Zaballa y 1 persona de 80 años en Iruña) y varios episodios de autolesiones protagonizados por personas con este perfil clínico. Estos casos evidencian la insuficiencia de dispositivos terapéuticos y la ruptura de itinerarios de tratamiento, lo que incrementa el riesgo de exclusión y descompensación. Tanto Salhaketa como Katearen Loturak denunciamos que, en muchos casos, estas personas han sido expulsadas de recursos o no han podido acceder a programas adecuados, derivando finalmente en actuaciones policiales y judiciales que concluyen con su ingreso en prisión. El sistema penitenciario está funcionando de facto como un recurso sustitutivo de dispositivos sanitarios y sociales que no existen o son insuficientes. Además, la acumulación de causas pendientes mantiene a estas personas en entornos no terapéuticos, donde se agrava su situación clínica y aumenta el riesgo de autolesión o suicidio. Reclamamos una respuesta urgente y coordinada entre administraciones sanitarias, sociales y penitenciarias. Por ello, solicitamos al Ararteko que investiguen estos hechos, evalúen la situación de las personas con patología dual en prisión y promuevan medidas urgentes que garanticen una atención integral y continuada en un entorno libre de drogas, del cual adolece hoy la prisión. No se trata de casos aislados, sino de una problemática estructural que requiere la creación de recursos específicos y la mejora de la coordinación entre sistemas para evitar que la prisión se convierta en la única respuesta ante situaciones de vulnerabilidad social y sanitaria que desemboquen, como este caso, en una muerte anunciada.
Por otro lado, es preciso que tanto los protocolos antisuicidios como los de información a las familias y a la sociedad, se realicen escrupulosamente y atendiendo a los requerimientos de las personas más cercanas. Tenemos que decir también que una muerte en prisión nunca es un asunto privado desde el momento en el que la persona fallecida se encuentra bajo la custodia y responsabilidad de las instituciones públicas; justamente lo contrario, es un acontecimiento social de primera magnitud y que requiere una información y respuesta social.
Por último, hacemos un llamamiento a toda la sociedad para que hechos de este estilo nunca se queden en el ámbito privado dejando a las familias desprotegidas. Es preciso dar un paso adelante y denunciar todos los hechos que acontecen en prisión a nuestras asociaciones.
Kontzentrazioa: Andra Mari Zuriaren Plazan. Eguna: Viernes 17. Ordua: 12:30
